jueves, 17 de diciembre de 2015

La crisis de ansiedad también afecta a los fotógrafos

Hoy en día no hay casi ninguna profesión que se escape del estrés y de las crisis de ansiedad www.drromeu.net/cuadros-de-ansiedad.

¿Por qué? Pues por varias razones, pero una de las más importantes es el cambio rápido que se produce en la sociedad. Por poner algunos ejemplos: la llegada de Internet a los bolsillos hace que todo el mundo pueda sentirse como algo que no es: los libreros ven como Internet les come terreno, los bibliotecarios luchan porque Google no les quite el trabajo, los periodistas cada vez ven como más gente produce noticias… y los fotógrafos ven como todo el mundo puede hacer fotos con su móvil, aplicarle u par de filtros y colgarla en Internet. 

Evidentemente el objeto no hace al profesional ni está todo perdido, pero si que es verdad que entre esto y otras causas, cada vez más hay más intrusismo. 


Otra razón son los temas que se fotografían. Está demostrado que lo
s fotógrafos o periodistas que cubren casos de violencia en todas sus modalidades, pobreza, narcotráfico o guerra se ven más afectados por la crisis de ansiedad y el estrés.

¿Cómo reconocer una crisis de ansiedad? 

Una crisis de ansiedad, o también llamado ataque de pánico, es un ataque a uno mismo que responde al tener un miedo intenso a alguna cosa que previsiblemente saldrá mal. En MedlinePlus (guía médica de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos) avisan que los síntomas pueden ser: 
  • Molestias y dolor torácico 
  • Mareo, náuseas y algún posible desmayo 
  • Miedo irracional a morir o a perder el control 
  • Sensación de asfixia Entumecimiento o hormigueo en zonas como manos, pies y/o cara 
  • Sudoración, escalofríos, dificultad al respirar, etc. 
Si alguna vez notáis alguno de estos síntomas, debéis acudir inmediatamente al médico. Ellos observaran el caso y el contexto y os administraran la medicación que más conviene. A partir de ahí, en unas cuantas semanas se tendrían que empezar a notar las mejoras. 

Algunos consejos para ir disminuyendo las posibilidades de sufrir ataques y mejorar el día a día son: 
  • Identificar cuáles son los motivos que nos llevan a esta situación. Una vez tengamos controlados los puntos nos será más fácil afrontarlo. A veces la causa puede ser la mala relación con algún compañero o el plazo de entrega de algún trabajo, o hacer frente a un reto ante el cual nunca antes nos habíamos encontrado. 
  • Evitar los pensamientos negativos y, si aparecen, intentar convertirlos en positivos. De cada problema puede surgir una oportunidad, pero la clave es reconocerlo y apostar por ello. Sin una actitud positiva nunca podremos deshacernos de los pensamientos negativos. 
  • Aprender a relajarse: es importante conocerse a uno mismo para saber qué es lo que nos puede relajar. Por ejemplo, hay personas que optaran por apagar las luces y ponerse música, otras probarán con yoga y otras preferirán salir a correr un rato. Hay que buscar que es lo que nos relaja más y practicarlo. 
  • Y por último, pensar en las cosas que nos hacen sentir miedo y buscar la manera de afrontarlas, así, si alguna otra vez sufrimos un ataque de pánico a causa de la ansiedad, ya estaremos mejor preparados de antemano. 
Para reducir la cantidad e intensidad de dichos ataques, se recomienda también que no se tome alcohol (al menos mientras dure el tratamiento), se coma de forma equilibrada y en horas regulares, hacer un poco de ejercicio, dormir lo suficiente (entre seis y ocho horas) y evitar bebidas estimulantes (por ejemplo, el café).

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